accesibilidad web España

La actual normativa sobre accesibilidad en las páginas web

La accesibilidad digital ha dejado de ser una recomendación para convertirse en una obligación legal en muchos países, incluido España. Ya no se trata solo de una cuestión de responsabilidad social o de compromiso con la inclusión: las organizaciones, especialmente las ONG y las empresas con impacto social, deben garantizar que sus páginas web sean accesibles a todas las personas, incluidas aquellas con discapacidad.

En este artículo repasamos cuál es la normativa vigente sobre accesibilidad web, qué implicaciones tiene para las entidades y cómo dar pasos prácticos para cumplir con ella.

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¿Qué entendemos por accesibilidad web?

La accesibilidad web se refiere a que cualquier persona, independientemente de sus capacidades físicas, sensoriales o cognitivas, pueda navegar, interactuar y comprender los contenidos de una página web. Esto incluye a personas con discapacidad visual, auditiva, motora o intelectual, pero también a quienes se encuentran en situaciones temporales de limitación (como una conexión lenta, un dispositivo con pantalla pequeña o una lesión en la mano).

La referencia internacional en este ámbito son las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web (WCAG), por sus siglas en inglés), desarrolladas por el World Wide Web Consortium (W3C). Estas pautas definen niveles de accesibilidad (A, AA y AAA) y recomendaciones técnicas para garantizar que los sitios web sean perceptibles, operables, comprensibles y robustos.

 

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El marco normativo en España y la Unión Europea

En España, la accesibilidad web está regulada principalmente por el Real Decreto 1112/2018, que transpone la Directiva (UE) 2016/2102 sobre accesibilidad de los sitios web y aplicaciones móviles de organismos del sector público.

Aunque el foco inicial fue el ámbito público, la normativa también impacta de manera progresiva en el sector privado, especialmente en servicios considerados de interés general o en organizaciones que reciben financiación pública. Algunos puntos clave:

  • Obligatoriedad para el sector público: administraciones, universidades, hospitales, bibliotecas y otros organismos deben garantizar que sus webs y apps cumplan al menos el nivel AA de las WCAG 2.1.
  • Extensión al sector privado: a raíz del European Accessibility Act (2019/882/UE), a partir de junio de 2025 determinados servicios y productos digitales del ámbito privado también deberán ser accesibles (e-commerce, plataformas de banca online, servicios de transporte, etc.).
  • Supervisión y sanciones: existe un sistema de monitorización en España, gestionado por el Observatorio de Accesibilidad Web (dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital), que realiza evaluaciones y puede derivar en requerimientos de mejora.

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¿Qué significa esto para ONG y empresas con impacto social?

Muchas ONG, fundaciones y empresas con propósito ya incorporan la accesibilidad como parte de su identidad inclusiva, pero ahora también deben considerarla como requisito legal y técnico.

Algunos escenarios habituales:

  • ONG que gestionan servicios sociales: si reciben financiación pública o colaboran con administraciones, están sujetas al Real Decreto 1112/2018.
  • Empresas sociales con e-commerce: a partir de 2025 deberán cumplir con los requisitos de accesibilidad establecidos en el Acta Europea de Accesibilidad.
  • Entidades con vocación de transparencia: más allá de la ley, tener una web accesible refuerza la credibilidad y la coherencia con los valores sociales que defienden.

Además, cumplir con la normativa supone una ventaja competitiva: mejora el posicionamiento SEO, amplía la audiencia potencial y reduce barreras de entrada para diferentes públicos.

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Requisitos básicos de accesibilidad

Algunos de los aspectos que marca la normativa y que conviene revisar en cualquier web son:

  • Textos alternativos en imágenes para que puedan ser leídos por lectores de pantalla.
  • Contraste suficiente entre colores de texto y fondo.
  • Navegación por teclado sin necesidad de ratón.
  • Jerarquía clara de títulos y uso correcto de etiquetas HTML.
  • Subtítulos y transcripciones en vídeos y audios.
  • Formularios accesibles, con etiquetas e instrucciones claras.
  • Lenguaje claro y sencillo, especialmente en contenidos dirigidos a la ciudadanía.

Cumplir con estos requisitos no solo evita sanciones, sino que también mejora la experiencia de todas las personas usuarias.

SBIC

SBIC: la figura jurídica que impulsa el compromiso social de las empresas

Durante años, muchas empresas con propósito se han encontrado con una contradicción legal: sus estatutos y obligaciones mercantiles las empujan a maximizar beneficios económicos, mientras que su razón de ser se basa en generar impacto social y ambiental. En otras palabras, su propósito no cabía del todo en el marco jurídico. Eso está empezando a cambiar con la aparición de nuevas fórmulas legales que permiten reconocer y proteger su doble misión. Una de las más relevantes en España es la Sociedad de Beneficio e Interés Común (SBIC).

¿Qué es una SBIC?

Una Sociedad de Beneficio e Interés Común (SBIC) es una figura jurídica reconocida en España desde la aprobación de la Ley 18/2022, de 28 de septiembre, de creación y crecimiento de empresas. Esta ley incorpora por primera vez en nuestro país un marco legal específico para empresas que, sin dejar de tener ánimo de lucro, se comprometen a generar un impacto social y/o ambiental positivo, y a hacerlo de manera transparente, medible y verificable.

La SBIC no es un nuevo tipo societario (como una SL o una SA), sino una calificación adicional que puede adoptar cualquier sociedad mercantil existente que cumpla ciertos requisitos. Es decir, una SL o SA puede transformarse en SBIC si quiere distinguirse como empresa con propósito.

 

SBIC

¿Qué requisitos debe cumplir una SBIC?

Para poder ser considerada una Sociedad de Beneficio e Interés Común, una empresa debe cumplir con tres compromisos esenciales:

  1. Finalidad de impacto común: la empresa debe incorporar en sus estatutos un compromiso expreso con la generación de un impacto positivo social y/o ambiental. Este propósito no puede ser algo accesorio o decorativo: debe estar integrado en el centro del modelo de negocio.
  2. Gobernanza responsable: se deben incorporar mecanismos internos que garanticen que la empresa toma decisiones alineadas con su propósito. Esto incluye, por ejemplo, la consideración de los intereses de todos los grupos de interés (empleados, clientes, proveedores, comunidad, medio ambiente, etc.) en la toma de decisiones corporativas.
  3. Transparencia y rendición de cuentas: la empresa debe elaborar y publicar anualmente un informe de impacto en el que rinda cuentas sobre su desempeño social y ambiental. Este informe debe seguir un estándar reconocido y ser verificado por una entidad independiente.

 

 

SBIC

¿Qué ventajas tiene convertirse en SBIC?

Adoptar la calificación de SBIC no conlleva, por ahora, beneficios fiscales ni subvenciones específicas, pero sí ofrece ventajas estratégicas clave:

  • Reconocimiento legal del propósito: al incluir el impacto social y ambiental en los estatutos, se protege jurídicamente la misión de la empresa frente a cambios de dirección, adquisiciones o presiones de rentabilidad a corto plazo.
  • Ventaja reputacional: la SBIC actúa como un sello que diferencia a la empresa en un mercado donde los consumidores, inversores y empleados valoran cada vez más el compromiso real con el bien común.
  • Mejor acceso a financiación con impacto: los fondos de inversión socialmente responsable y otros actores del ecosistema de impacto suelen priorizar a empresas que acreditan su propósito de manera sólida.
  • Atracción y fidelización de talento: en especial entre generaciones más jóvenes, el compromiso con causas sociales o ambientales se ha convertido en un factor determinante para trabajar en una empresa.

SBIC

¿En qué se diferencia de otras figuras como las B Corp?

La SBIC es una figura jurídica reconocida por el Estado español. En cambio, la certificación B Corp es una iniciativa privada internacional promovida por la organización B Lab, que exige un proceso de evaluación riguroso y continuo.

Ambas comparten una visión similar: promover empresas que utilicen el poder del mercado para resolver problemas sociales y ambientales. De hecho, muchas empresas que ya tienen la certificación B Corp están explorando convertirse también en SBIC para contar con un respaldo jurídico local complementario.

¿Qué papel pueden jugar las agencias de comunicación en este proceso?

Para las agencias que trabajamos con empresas con propósito, la figura de la SBIC abre una oportunidad interesante. Ayudar a nuestros clientes a visibilizar su compromiso, a comunicar su impacto con rigor y transparencia, y a consolidar su posicionamiento en el mercado de la sostenibilidad es parte esencial de nuestra labor.

Desde Materia Gris, acompañamos a organizaciones en su transición hacia modelos más coherentes con su propósito, ya sea en el plano estratégico, narrativo o digital. Y creemos que figuras como la SBIC permiten construir un tejido empresarial más honesto, más competitivo y más alineado con los retos sociales y ambientales de nuestro tiempo.

La SBIC es un paso importante hacia una economía que valore no solo cuánto se gana, sino también cómo se gana. Un puente entre el mundo empresarial y los valores que muchas personas —clientes, profesionales, inversores— ya esperan de las organizaciones del siglo XXI.