Hoy la comunicación actúa como un mundo paralelo donde las marcas se relacionan con sus audiencias: clientes, empleados, accionistas, proveedores... Es algo así como el ciberespacio de William Gibson o como el mundo de Matrix. En ese mundo paralelo los clientes opinan, comentan, preguntan, sugieren, recomiendan, critican, responden. Y las conversaciones que se producen en ese mundo se trasladan inmediatamente al plano físico en forma de emociones y acciones que acabarán repercutiendo en las decisiones de compra de todos tus clientes.
Si una marca permanece ajena a esa realidad, no participará en unas conversaciones donde seguro que estarán hablando de ella, no podrá defenderse ante una mentira, no se enterará cuando los consumidores aplaudan sus iniciativas o se perderá una sugerencia gratuita que podría ser el germen de una decisiva mejora en uno de sus productos. Es como si se celebrase una junta de vecinos donde se fuera a decidir si van a convertir el salón de tu casa en un establo, y ni siquiera asistieras a la junta. Serías un irresponsable.
Las empresas deben crear su propia red de contenidos en ese mundo paralelo y deben atender esa red diariamente para participar en esas conversaciones donde hay tanto en juego.
Esa red de contenidos está formada por blogs, páginas en redes sociales, sitios web, perfiles en redes profesionales, directorios de empresas, resultados en buscadores, correos electrónicos, notas de prensa que circulan por la red, periódicos digitales, etc.
Nuestro trabajo consiste precisamente en eso, en crear y gestionar esa red de contenidos para que hablen mucho y bien de tu marca.
